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Full text of "Contestacion á las observaciones del Director del Muséo de Historia Natural"

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Contestación á las obser- 
vaciones del Director del 
Museo de Historia Na- 
tural. 

í^3i no tubieramos mas antecedentes del sa- 
ber del Sr. Dauxion Lavaysse, sus observa* 
eiones sobre ciertas preocupaciones nacionales, 
nos dan el doble conocimietno de su educa- 
ción y sus luces : aquella está bien significa- 
da en las delicadas expresiones giran morte- 
ros del insigne orden de la geringa y cerri- 
les enemigos de las luces y y otras que de- 
coran su papel \ digno de la gratitud Chilena 
por la prodigalidad con que'nos declara bár- 
baros, ignorantes, incibiles, fanáticos; y esta 
por los pensamientos originales y sublimes 
de su contexto \ su erudición, y elocuencia: 
todo es igual , y todo es el Sr. Dauxion 
mismo, 

A los quince meses de ocuparse en- 
tero en la historia natural del Pais aislan-* 
dose de materias políticas alcanza á dar fe- 
lizmente á sus corresponsales una copia de 
nomenclaturas generales \ que saben y re- 
piten los loros de él ; y aunque no es culpa 
suya no haber hecho una rica colección 5 
tampoco es culpable de no haber comenza- 
do siquiera por no llevar el sueldo ocioso 5 
el catálogo específico y ordenado de los 
tres -Rey nos , con designación individual para, 
poderles decir en cada género, lo que ha** 




1UX 

t 

bia particular ó general en Chile 9 el íti- 
gar donde se encontraba y demás que ha- 
cen los naturalistas. 

. Hasta aqui llegó el saber de nuestro 

Director del Museo de Historia natural su 
paciencia y sus servicios de quince meses 
que justamente lo aburrieron y sacaron del 
aislamiento político con un salto mayor , 
que el de Aibarado, á dictar leyes , proscri- 
bir las vigentes , desfacer agravios, y pro- 
teger naciones desvalidas , "que como la In- 
glaterra ? y Francia necesitan de su ampa- 
ro para que las conoscamos 3 y respetemos 
su sabiduría. 

Examinemos imparcial mente la del 
autor : se enfurece , porque nuestras Leyes 
prohiben tener boticas abiertas á los Médi- 
cos de actual egercicio , sin otra razón 5 
que porque es permitido en Inglaterra, y 
Estados-Unidos ; porque se examinan los Pro- 
fesores extrangeros para ser admitidos á eger- 
cer , y no se obedecen los Despachos de 
Edimburgo» ; en fin porque no rigen en Chi- 
le las Leyes de otros Países : consultemos á 
la razón , y esta desidirá. 

Ella dicta > que nadie puede ser Juez 
y parte 9 que no puede ser comprador y 
vendedor en un numero contrato : los Mé- 
dicos son precisa y únicamente los que co- 
nocen y deciden , si las drogas que dá el 
boticario son buenas ó -malas--, si curan ó 
matan > luego si son al mismo tiempo los bo- 
ticarios » juzgarán y serán juzgados por si 
mismos : ¿ no seria regular este juicio ? Va- 
ya que nos saldría la cuenta , si un me- 



3 

dicamento desvirtuado , podrido ó adultera- 
do j nos costaba la vida ; ¿ pero pueden ha- 
ber boticarios que los bendan tales? Es 
verdad ; pero como ellos no son los Médi- 
cos que han de reconocerlos 3 según nues- 
tras Leyes bárbaras , estos los desecharán , 
acusarán al boticario , se castigará 3 y los 
demás tendrán buena cuenta de volver á 
esas gracias. ¿ Cual es mejor Ley ? 

Si todos fuéramos Médicos no tenía- 
mos porque admitirlos ; pero como no lo 
son se ponen á su discreción para que los 
curen 6 maten : el interesillo es regular : 
¿ le disputamos al Médico lo que quiera re- 
cetarnos ? Siempre será mas barato pagar 
que morir ; luego ellos han de decidir las 
drogas que quieran embutirnos \ son en una 
palabra los compradores 9 sin pagar el di- 
nero ; porque son los que nos imponen la 
necesidad á muerte de comprar lo que nos 
mandan ; luego si son también los boticarios 
y de consiguiente los que nos venden : , son 
compradores y vendedores en un mismo nú- 
mero contralorees bárbara la Ley que lo 
prohibe ? Las Leyes se dictan , Sr, Direc- 
tor del Museo ? para contener á los malos 
para que no los haya ; y aunque los de la 
presente generación entera sean los mas 
virtuosos y ellos pasan , y las Leyes quedan. 

Conocemos la facultad médica de Lon- 
dres . nos impone el crédito de la Univer- 
sidad de Edimburgo 3 y las Europeas acre- 
ditadas justamente ; pero no tenemos comu- 
nicación con ellas ; porque aun no somos 
reconocidos en el mundo viejo 3 de consi- 



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expediente dicta a mnn! T ;¿, ! ne 
i„ •• , w Jd fazon por el infpr¿« ría 

examen , ; r>or m,¿ <¡a k., el 

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nuevo .-fina mente,, é sabe ó noel que aZ 

* /° n , de maí ^ impunemente. ; fis 
posible que haya empeño en degradarnos 
Basta ese extr^m^ 9 c u ^g»a,idrnos 

cía v ? lf e i be l a f adtícimicntog á Ia Bmo- 

ageno y con la v.da , ni de un perro e s 
deSe 0:S ' ° S debe a Ios Profeses o„e 

S•drLVoSon;^^ q „r^er"ee"n^ 



sabios ; pero se hace por ignorantes , por 
oros que compran grados por onzas por 
ios que no saben latin, que son barberos: 
¿y que tenemos entonces? Entre los exa- 
minadores hay extranjeros de su propia na- 
ción , y de otras. ¿ Serán todos loros ? ? Se 
armaran contra ellos? Solo al Sr. Director 
JJaoxion le ha ocurrido en el calor de su 
detenga. 

Pero aquí hay otra transición á brin- 
co entero para acusarnos de Godos y faná- 
ticos , excelente trinchera para los casos de 
apuro ; un escritor paysano del Sr. Director 
diw que como antes eran la arribada de 
oradores perdidos las modas y el lujo, aho- 
ra son para los Gobiernos despóticos las re- 
voluciones y planes subvercivos. ; Qué le 
diremos los Chilenos al Sr. Dauxion? Per! 
mitasenos, pues, decirle : que amamos á los 
Españoles, como Españoles originarios, y 
como honrados , que lloramos como ellos 
sus épocas de obscuridad, que antes y des- 
pués han alternado en todas las Naciones • 
que deseamos su felicidad, como Ja nuestra ' 
Y la buscamos por Jos propios medios que' 
ellos , que no aborrecemos al mismo Fer- 
nando , á quien no conocemos , y q,,e la 
lucha presente, es por los Americanos sen- 
satos sobre la regularisacion de un Gobier- 
no dentro de nosotros mismos: norque el 
sistema colonial se opone al fin preciso de 
a asociación y es igualmente funesto á 
los Españoles Europeos y Americanos. 
flm , Q,) . e "° * om ? s fanáticos, ni nos hemos 
apuesto a j tolerantismo civil personal , que 



nos permite nuestra religión, bajo la que 
tenemos costumbres civilidad proporcianada 
á la edad del pais y firmeza para imponer 
á los que nos quieran dividir por la divino» 
de cultos, cuyos efectos puede leer en la 
historia de su propio pais, los veeinos y otros 
que no están lejos de él. 

Comunicado. 

Por curiosidad una de estas tardes y 
contaba los montones de basuras que habia 
en en una de las calles mas públicas ; dedu- 
ciendo á su vista la apatía de la policía, y 
los males que se subsiguen de no poner en to- 
da fuerza la ejecución del reglamento: un 
papel impreso que se hallaba en uno de dichos 
montones , llamó mi atención , y el deseo 
de satisfacer mi curiosidad , hizo vencer la 
repugnancia que tenia, á él sacarlo de un 
puesto, en que podia haber sido contaminar 
do, por la vecindad de materias poco favo- 
rables al órgano del olfato: ello fué que su- 
peré los obstáculos, y apoderado del mencio- 
nado impreso , veo dice su encabezamiento. 
"Observaciones sobre ciertas preocupaciones 
nacionales, por el Director del Mucéo <fcc." 
mi alegría fué proporcionada, á el deseo de 
ver una producción literaria de una persona, 
que conceptuaba del mayor mérito, estando 
pensionada con un sueldo por el Gobierno. 
Impresionado tan á favor del periodista ; 
empiezo la lectura de las observaciones, las 
que nada me decían de nuevo: se reducían 
á indicar lo que todos estamos cansados de 



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i 

saber, por investigaciones cíe algunos sabios. 
Segui siempre con impaciencia , y después 
de haberme soplado un largo relato de voces; 
que no pasaban de una idea de nomencla- 
tura imperfecta, dije para mi, si este trozo 
lo pesca uno de los eruditos á la violeta de 
nuestros días, relatándolo ante personas que 
no distingan la pedantería , del verdadero 
mérito , les pueden medio hacer creer son 
naturalistas consumados. Por fin: deseando ver 
en lo que paraban las tan decantadas preo- 
cupaciones, me armé de paciencia, y con ella 
logré concluir el nunca bien ponderado pa- 
pelito. No podia haber dado un manifiesto 
mas completo de su actitud y conocimientos 
nuestro director que sus observaciones. Yo 
apuesto que nadie conocerá el objeto á que 
se dirigen, cuando pone en las nuves á los 
médicos y cirujanos de Inglaterra. ¡Qué mo- 
deración! ¡Qué imparcialidad! ¿Y las sátiras 
contra los facultativos españoles y el Proto- 
medicato, con que delicadeza y tino no es- 
tán puestas? Hablando de la cultura del pais 
¿Se puede pedir mas? Yo creo que con un 
par de Apologistas como este, nos tendrían 
en la Europa por los Otentotes del Sud. Baya: 
cautiva á cualesquiera verse ensalzar por un 
hombre despreocupado , con su puntita de 
liberal: y nosotros tan sonsos que no lo ere- 
remos, cuando el Director nos asegura que 
todo lo que nos dice es por nuestro bien: y 
*ino busquenle un pero á la idea del tole- 
rantismo. ¿Quien tendrá que tacharle el 

consejo que nos dá, para que recibamos por 
médicos y y cirujanos á cuantos dicen que lo 






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son; con tai que traigan las credenciales de 
Edimburgo, Monpeller, Turin, Londres &c.;- 
- aunque ni los entendamos, ni nos entiendan? 
Qué podrá suceder que nos manden a el otra 
mundo sin ganas: al fin moriremos a la Inglesa,, 
y conseguimos acabar en la última moda. 

Ño, no es posible en pequeño anali- 
zar las preocupaciones que critica nuestro hom- 
bre; pues para hacerlo según dá materia, era 
menester una resma de papel, y mas pacien- 
cia que la mia. Confio que poco tardará eV 
diablo en tirar de la manta, y todos se cersioo 
rarán mas á las ciaras de el fin de su autor. 
En el Ínterin, yo le entregaría á las manos, 
de uno de los facultativos que dice no se 
infestaron con alitos de cadáveres , y vería- 
mos si sabia disecar herejes ó católicos. Por 
mi parte fui bien castigado, pagando mi 
casiosidad bien cara: en desquite, volví el 
papel á un sitio igual del que lo alié, para 
cumplir exactamente la última voluntad de 
el que le había dado la sepultara, de donde 

lo extraje. 

AVISO, 

Si alguno de los Pharmaseuticos de 
Chile, tiene deseos de tomar un conocimiento 
exacto en algún ramo de Historia Natural. 
Véase con el Director del Mucéo, que se 
encardará de instruirle con particular esmero, 
pues te ha desidido en favor de los de esta 

' Santiago de Chile: Agosto 2 de 1823. 



IMPRENTA NACIONAL. 






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